martes 18 de octubre de 2011

La luz viva de Sarah Wickens

Cuando el gato se va los ratones hacen fiesta, pero si uno es el que sale, la luz que entra por la ventana de la casa y los objetos que nos miran diariamente hacen fiesta. Es natural pensar que parte del desorden que uno encuentra al momento de retornar al hogar sea uno de los juegos de la luz del día, la soledad de la arquitectura y el aburrimiento de los objetos “inanimados”. Es su forma de hablar, de llamar la atención. Tendríamos que hablarles más seguido como modo preventivo y ejercicio afectivo a estos testigos más cercanos. En eso se fijó Sarah Wickens y lo plasmó en su cortometraje What Light (2009). Wickens también sabe que todo es culpa del sol, que es luz, que es vida.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Wow... qué forma de hacer que las cosas tomen el sentido que no te imaginabas. Pensar que algo sucede mientras no estás te aleja de un extraño solipsismo y abre tu mente a espacios que no se movían. La luz que juega mientras duermes.

JAIRO ROJAS dijo...

así es estimado anónimo, tantas fiestas que pasan mientras uno se aleja y de regreso no pone atención.Todo vive, que lo diga su habitación.