Era de noche y hacía frío. Yo me dirigía a mi casa y en una de esas calles empinadas y anónimas que me han visto pasar por años y años y que parecieran no tener historia escuché una música familiar. Detuve mi paso y sorprendido reconocí la banda que se expresaba en aquel volumen alto: The Horrors. Sí, el grupo de post punk británico se dejaba escuchar en una fea calle dominada por las sombras y el frio aire. Como si hubiese despertado me quede justo al frente de la ventana de donde salía el sonido insomne y crepuscular de este grupo. Mi timidez, tan entera como es, no me permitió acercarme del todo al lugar de donde provenía esa atmosfera sonora y quizás conocer a la persona que subió el volumen a esa hora. Lo único que pude hacer fue quedarme ahí, en medio de aquel paisaje desolado y sucio, escuchando y escuchando. Asombrado. Sin duda, era una música que comulgaba con el clima y el tipo de luz reinante. Recordé a Ian Curtis. Al llegar a casa no tuve más remedio que buscar el disco Primary Colours (2009) y someterme a su mundo apático y corroído por la noche. Naturalmente, aquella anónima calle ahora tiene algo que decirme.
domingo 9 de octubre de 2011
The Horrors para la noche
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