miércoles 17 de junio de 2009

Michael K.


cuando supo que su final se aproximaba, no era a mí a quien miraba, sino a alguien detrás de mí: a su madre o al espíritu de su madre. Yo la consideraba una mujer, pero ella aún se consideraba una niña pidiendo a su madre que la cogiera de la mano y la ayudara. Y, en la vida oculta que no vemos, su propia madre también era una niña. Procedo de una familia de niños que se perpetúa


J.M. Coetzee. Fragmento de Vida y época de Michael K. Edic. Alfaguara. 1987. p.156
----------------------------------------------------
imagen: Gabriel Sainz: 2

5 comentarios:

Carolina Lozada / Luis Moreno Villamediana dijo...

La prosa de Coetzee es algo memorable. Uno se puede quedar un rato releyendo este tipo de fragmentos. Tocándolos, oyéndolos, sopesándolos, eso sí: con mucho cuidado, porque son delicados.
Saludos,
Carolina

Asterión dijo...

Ciertamente, hermoso fragmento, a la par de una hermosa imagen, como las que usualmente nos regalás.

Saludos.

Jairo Rojas dijo...

Sin duda Carola uno vuelve y regresa a unas líneas que te dejan con otro mundo. ES grande Coetzee.

Gustavo ese artista tiene una galería de imagenes sublimes. Si puede échele un vistazo.Saludos

Alexánder Obando dijo...

Como siempre, Jairo, lográs reunir letra e imagen de una forma impresionante.

Gracias.

Gustavo Valle dijo...

Esta es, quizás, mi novela favorita de Coetzee. Asfixiante y demoledora, pero al mismo tiempo piadosa y perturbadoramente tierna.
Saludos, Jairo. ¿Sigues en Argentina?